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lunes, 4 de junio de 2018

Máquinas recreativas en Foster's Hollywood

Estaba el otro día comiendo con mi familia en Foster's Hollywood cuando reparé en estas máquinas. ¡No podía ser!, Pensé. Así que me levanté como un resorte y me acerqué a mirarlas. Son ordenadores, o quizás placas tipo Raspberry Pi con un emulador MAME y varios juegos disponibles. Tenía un botón para insertar monedas, aunque no ranura. ¡Eran gratuitas, vamos! también acompañado de los botones de 1 o 2 jugadores y los necesarios para jugar, como antaño en las salas recreativas. Así que me pareció raro que no hubiera nadie usándolas. Estuve un rato probando algún juego y enseguida se levantó algún cliente para merodear, escuchar un gesto de alegría y empezar a aporrear los mandos al ritmo de Ghost n' Goblins o Out Run, entre otros. Curiosa la iniciativa de Foster's Hollywood de incorporar estas máquinas. Cierto es, por otro lado, que solo he visto estas máquinas en el Foster's Hollywood de Las Tablas, en Madrid. No sé si será común a otros sitios. Avisadnos si encontráis alguna en vuestro centro más habitual.

lunes, 25 de abril de 2011

Pulsa y voy

Pulsa y voyEste fin de semana, con todo el lío de viajes de Semana Santa y demás, pasamos a comer por un restaurante con tintes italianos. Tienen una carta bastante sugerente por lo que de vez en cuando es interesante hacer una visita. Pero esta última vez algo fue diferente. Una especie de pulsador, como el de la imagen, nos esperaba en la mesa, compartiendo espacio con copas, cubiertos y servilletas. En un simple vistazo se ve para qué sirve.

Atrás quedarán en este lugar los movimientos al aire a modo de firma con nuestra mano para pedir la cuenta al camarero en la distancia o llamarlo si pasa por nuestro lado o que tengamos que mover el cuello de un lado a otro a ver si lo vemos pasar para pedirle, a lo Charles Dickens, "un poco más de sopa".

El sistema se compone además, de un reloj a lo coche fantástico que lleva el camarero y que recoge el número de mesa llamante así como el evento recibido, que en este caso se compone de pedir la cuenta o de llamarle mísmamente.

Parece que está siendo un éxito porque se está implantando en un buen número de restaurantes (y creciendo), la mayoría eso sí, de la capital española.

Cabe decir, que lo usamos para pedir la cuenta y, en 30 segundos, la camarera procedió a entregarnos la cuenta con una sonrisa.