viernes, 15 de julio de 2011

Historias de China (II)


Antes de partir para China estuve dándole vueltas a la mejor forma de comunicarnos con nuestras familias. Por un lado teníamos internet y por otro nuestros móviles que son libres de origen. Con internet teníamos un problema de no saber si Skype o similares está soportado allí (por el tema de la censura en las comunicaciones). Parecía que sí pero al final la batalla la ganó el hecho de leer en alguna web de gente que había comprado tarjetas SIM de la compañía ChinaMobile (compañía telefónica mayoritaria en China) que son perfectas para hablar dentro del país así como recibir llamadas desde fuera (no se puede llamar con ellas desde China al extranjero, al menos con las que adquirimos).

Lo primero que hicimos después de salir del hotel fue localizar un banco donde cambiar nuestros Euros por Yuanes. Aproximadamente un Euro son 10 Yuanes. Los Yuanes son la unidad monetaria más alta ya que luego hay una moneda menor que el Yuan, que casi no se usa (Jiao). En el banco nos chocó muchísimo que, en la ventanilla donde nos atendieron, una chica tenía debajo una tarjeta de presentación donde indicaba que era agradable, sería, servicial... Era muy curioso. Tanto, que miramos a los otros empleados tras la vitrina y parecía poner más o menos lo mismo en cada uno. Durante nuestro viaje tuvimos que volver varias veces allí a cambiar dinero. Era dificil cambiarlo ya que el dinero tenía que estar en perfecto estado, es decir, llevamos en una ocasión un billete de 20 euros que tenía un pequeño roto en medio, pero éste era de menos de 1 milimetro. Nos lo rechazaron. Al menos si necesitábamos dinero podíamos sacar de un cajero automático usando nuestra VISA de crédito, pagando solo 50 centimos de canon lo cual no está nada mal teniendo en cuenta dónde estábamos.

Con Yuanes en nuestro poder, todavía era de día aunque empezaba a anochecer. Caminando por el barrio no sabíamos muy bien adonde dirigirnos para poder comprar las dichosas tarjetas SIM. Deberíamos ir a una tienda de telefonía móvil? Sí, podría ser, de hecho después vimos en tiendas de telefonía que los chinos tienen forma de elegir el número que conforma su tarjeta. Para ellos el 8 da buena suerte por ello si el número contenía algún 8 se vendía más caro de lo normal. Por supuesto, un número con muchos ochos tiene que ser carísimo. Otros número como el 2 (si no recuerdo mal) no son tan afortunados y cuestan más baratos. Y, preguntando, tuvimos la respuesta en un Kiosco de prensa que estaba cerca del hotel que las tenía! ¿Cómo hacerte entender con un chino que no habla inglés y mucho menos castellano? pues por gestos, como siempre! Eso fue toda una aventura. Le preguntamos, con el móvil abierto y enseñándole la SIM que teníamos de España por gestos si tenía una de éstas. El chino, nos miró perplejo y acto seguido sacó una hoja con un montón de números escritos, algunos tachados. Parecían números de teléfono. Claro, estos no empiezan por 6 como en España así que nos costó un poco saber qué era eso. Cuando le dijimos uno cualquiera nos sacó de una bolsa grande, un sobre más pequeño con la imagen de un chino y con muchos caracteres ininteligibles en el papel, nos lo abrió y enseñó la SIM. Claro, ya casi lo teníamos y entonces empezó a... pedir por ella. Pedir precio por ella. O al menos eso nos parecía jejeje. Sin darnos cuenta, era nuestro primer regateo! Los chinos regatean por todo cuando te venden algo, no tienen un precio fijo. Y así, para nuestra sorpresa, le dijimos, con cara rara y aspavientos, que era muy caro e hicimos gesto de irnos y entonces él bajó el precio! Estábamos alucinados, al final cada SIM nos salió por unos 7 euros al cambio.

Vale, ya teníamos las SIM pero resulta que no era suficiente. A todo esto, una adolescente china, se acercó a comprar algo en el Kiosco y se quedó, divertida, a ver qué hacíamos. En inglés (los adolescentes hablan inglés, los adultos, por lo general no) nos preguntó que de donde éramos. España no es conocida en Beijing o al menos eso pudimos ver ya que lo de "Spain" no lo entienden. Ellos entendían algo como "Sipanya" que es como ellos llaman a España. Los ojos de la chica estaban como platos y entonces hizo de intérprete con el kiosquero. Ella nos indicó que, una vez puestos las SIM en los móviles hacía falta darlos de alta, llamando a un número gratuito. El problema estaba en que la locución estaba en chino y no había forma de cambiarlo, por lo que el kiosquero nos las activó. Eso era un show. Los viandantes nos miraban de reojo, la chica estaba divertida traduciéndonos. Nos sorprendió lo serviciales que son. El kiosquero, con una sonrisa de oreja a oreja, también estaba disfrutando. A saber qué estarían pensando pero nosotros estábamos riéndonos como nunca. Al final, tras dar las gracias a ambos, nos marchamos de allí, haciendo pruebas entre nosotros.

El resultado fue excelente, podíamos llamarnos a nosotros mismos por lo que si nos separábamos estaríamos comunicados. Ya es bastante dificil estar en un sitio así y perderte! y por otro lado nuestros familiares podrían llamarnos.

Esto último lo resolvimos comprando una tarjeta, en España, llamada Jazzpanda. Es la típica tarjeta con un rasca con el que obtienes un pin y tras marcar una serie de números y almohadillas en un teléfono fijo local se puede llamar al móvil chino con un coste ínfimo. Tanto que la tarjeta tenía 5 euros de saldo y nunca se llegó a gastar. Este saldo caduca una vez activada en un tiempo X de no uso.

Pero todavía nos tocaba cenar... en el próximo capítulo os contaré como fue. ¿Encontraríamos un rollito de primavera para cenar?

jueves, 14 de julio de 2011

¿Cajamar cobra por duplicar la tarjeta?

Ayer fui a sacar dinero del cajero pero al introducir la tarjeta e insertar mi código pin me apareció un mensaje diciendo que la tarjeta estaba inoperativa y que sería retenida por el cajero lo cual no me gustó un pelo así que llamé a banca telefónica (901 511 000) para ver si me podían dar información sobre el motivo por el cual la habían retenido pero no me supieron aclarar nada así que no me quedó más remedio que personarme en la oficina al día siguiente.

Y dicho y hecho, esta mañana he pasado por la oficina para recuperarla y ver si me podían explicar lo sucedido pero tampoco he conseguido una explicación solo hipótesis (caida de tensión, fallo puntual, etc.) por lo que he vuelto a intentar hacer uso del cajero y nuevamente ha sido retenida (tirando por tierra las hipótesis) y lo único que ha atinado a decir el chico de la ventanilla es que parecía un fallo físico de la tarjeta y que debía hacer un duplicado lo cual me costaría 3 euros pero lo más curioso es que mientras me decía esto ha cogido unas tijeras y ha hecho el intento de romper la tarjeta aunque por suerte he sido más rápido que él y le he dicho que no quería ni duplicado ni destruir la tarjeta y me he ido sin más.

La verdad es que no me ha gustado que el chico se tomase la libertad de decidir por mi si queria o no romper la tarjeta pero menos me ha gustado que intentase cobrarme 3 euros por un duplicado de la tarjeta cuando la publicidad de Cajamar dice bien claro que sus clientes no pagan por el mantenimiento de las tarjetas de débito (siempre y cuando se tenga una nómina) por lo que me he decidido a ir a otra oficina y volver a probar la tarjeta en otro cajero y, si bien no he tenido suerte y se ha vuelto a tragar la tarjeta, si he conseguido que el chico de ventanilla, muy amablemente, se ofreciera a hacerme un duplicado sin costo alguno (tal y como dice la publicidad de Cajamar)


Si es que parece que tenemos que estar alerta para todo porque en todos sitios intentan cobrarnos hasta por cosas que no deberían.

martes, 12 de julio de 2011

Historias de China (I)

El año pasado, por estas fechas, viajé con mi pareja durante varios días a Beijing (Pekín).
Lo que viviríamos allí cambiaría nuestras vidas. Fuimos acompañados de un grupo de gente con los que haríamos excursiones y visitaríamos sitios típicos de allí.
A la izquierda podéis ver una de las primeras imágenes que pudimos capturar del barrio en el que estuvimos alojados.


El viaje lo hicimos vía Helsinki. Es decir, partimos de Madrid hacia Helsinki, donde ¡había un gran Reno disecado en venta en una de las tiendas del aeropuerto! (siento no tener foto del mismo pero impactaba) y de allí a Beijing usando aerolíneas Finnair. El viaje estuvo bastante bien aunque es muy pesado. Son como 16 horas de viaje si no recuerdo mal. El primer avión en el que viajamos hacia Helsinki era más pequeño que el posterior. Yo, la verdad es que he viajado poco por lo que la experiencia me sorprendió. El vuelo desde Helsinki hacia Beijing estuvo bastante mejor. Era un gran avión en el que incluso disponíamos de reposacabezas con monitor para ver películas, series u otros grabados previamente en algún servidor ubicado en el avión. Era curioso ver como arrancaba una versión de Linux (lo sé soy un friki y me gusta todo esto... jajaja) y después ponía una interfaz gráfica a modo de menú para ver las películas. Para mi sorpresa había una película española, "Los abrazos rotos" de Pedro Almodóvar que llegamos a ver (lo que hace el aburrimiento jajaja). Bueno, no estaba tan mal después de todo.

Cuando llegamos al aeropuerto fue chocante tener que pasar por un gran pasillo de inmigración y presentar los pasaportes. Todavía pensé que me pasaría como a Tom Hanks en aquella película en que queda atascado en el aeropuerto...

Una vez salimos del aeropuerto, una gran furgoneta nos estaba esperando. Allí son bastante comunes para transportar gente. No existen muchos autobuses grandes o yo al menos no acerté a verlos...

El huso horario nos marcaba unas 6 horas de diferencia respecto a Madrid por lo que durante el vuelo realmente la noche duró muy poco. Lo primero que nos chocó fue ese 70% de humedad que se respiraba en el ambiente, nos estaba asfixiando. La contaminación se iba haciendo más notoria a medida que nos acercamos a nuestro destino en Beijing. La temperatura era de unos 32ºC, bastante normal para ser finales de Julio pero la sensación de calor era superior.

Así que, cuando llegamos a nuestro destino, un pequeño hotel en un barrio no muy céntrico en el que los únicos occidentales éramos nosotros, tuvimos que esperar ya que tuvimos un problema de demora-de-limpieza en las habitaciones. Y al final, sí! lo conseguimos, estábamos en nuestra habitación. Un primer vistazo a la misma nos hizo darnos cuenta de que no estábamos en una habitación convencional. La cama era la típica cama china, parecía incómoda al principio pero la verdad es que dormimos estupendamente. El servicio no estaba especialmente limpio pero esto es algo bastante habitual aquí. Depende del lugar donde estés la limpieza es... relativa. Bueno, no estaba tan mal jejeje.

Lo bueno es que la habitación disponía de conexión a internet, usando la conexión de red situada en la pared así que no me fue dificil usarlo. La electricidad en los hoteles es a 220V por lo que no había problema, solo tuvimos que llevar con nosotros un adaptador especial para los enchufes chinos, que tienen 3 patillas en este caso.

Después de descansar un rato se nos planteaban nuestros primeros retos, salir a cenar fuera del hotel, pero antes cambiar dinero ya que solo llevábamos euros con nosotros, así como buscar un método de comunicación con nuestras familias. Eso sería buscar dos tarjetas SIM para móvil prepago para ser usadas con nuestros móviles.

Pero eso será algo que comentaré en siguientes post. Estad atentos!

martes, 5 de julio de 2011

¿Tengo la mente sucia? (I)

Pues no se si soy yo pero para mi que la publicidad de Pepsi juega un poco con el doble sentido ¿no creéis? ¿o sino porque aparece tan sonriente este chico? ¿acaso tener una lata de refresco más grande le supone tanta satisfacción?


¿Porque esta pareja anda tan contenta? ¿acaso la chica esta pensando en otra cosa que no sea la lata de refresco?...


En fin, como diría Antonio Resines en Los Serrano, será que tengo la mente sucia...